En las últimas semanas se ha
suscitado un debate sobre la legalidad de la Confederación Nacional de Cuerpos
de Bomberos, que algunos cuestionan porque quizás no ha producido los
resultados que algunos bomberos esperaban.
Para abordar el tema es necesario
recordar que la Confederación Nacional de Cuerpos de Bomberos fue un viejo anhelo
de los comandantes de los Cuerpos de Bomberos que existían cuando aún no se
había proferido ninguna ley que regulara la actividad bomberil.
Entre esos Comandantes siempre se
hablaba de la Confederación Nacional de Cuerpos de Bomberos como una necesidad
de acudir ante el Estado de manera unificada, agrupando las demás asociaciones
de Cuerpos de Bomberos que ya existían, como era el caso de la Asociación Departamental
de Cuerpos de Bomberos Voluntarios del Valle del Cauca que se había creado
desde 1961.
Era tan fuerte el anhelo de los
señores Comandantes que lograron que el Legislador contemplara en la Ley 322 de
1996 la existencia de la Confederación Nacional de Cuerpos de Bomberos sin que
esa entidad existiera jurídicamente y así fue como a las dos primeras reuniones
de la Junta Nacional de Bomberos de Colombia acudió y participó con voz y voto
el Comandante del Cuerpo de Bomberos de Pereira anunciándose como Presidente de
la Confederación. Para la tercera reunión la Junta Nacional de Bomberos le
exigió al señor Comandante que debía presentar la constancia de existencia y
representación legal y fue cuando quedó en evidencia que la Confederación
Nacional de Cuerpos de Bomberos de Colombia no existía legalmente.
Allí iniciaron los problemas de
la Confederación porque algunos Comandantes visionaron el gran poder que la Ley
le había dado a esa figura jurídica, que se olvidaron que cuando se promovía su
creación se buscaba recoger en un solo ente las asociaciones y federaciones que
ya agremiaban a los diferentes Cuerpos de Bomberos y decidieron que la forma de
hacerse al poder y conservarlo era dejando por fuera a las asociaciones y
federaciones y decir en los estatutos que la Confederación estaba conformada
por los Cuerpos de Bomberos quienes se vincularían de manera individual.
Incluso en los primeros estatutos quedó consagrado que de la Confederación
hacían parte las brigadas contraincendio particulares.
Siempre levanté mi voz para
señalar que eso era un error, porque en 1997 existían alrededor de ciento
veinte (120) Cuerpos de Bomberos en el país y en el Valle del Cauca habían más
de cincuenta (50), de tal manera que les bastaba poner de su lado a los Cuerpos
de Bomberos del Cauca y ya conformaban la mayoría para adoptar las decisiones
que les fueran favorables. Eso nos explica por qué los primeros presidentes de
la Confederación Nacional de Cuerpos de Bomberos fueron comandantes de Cuerpos
de Bomberos del Valle del Cauca.
Volviendo al tema central de mi
escrito y dejando de lado la historia, es necesario advertir que la legalidad
de la existencia de la CONFEDERACIÓN NACIONAL DE CUERPOS DE BOMBEROS DE COLOMBIA
no tiene discusión porque se encuentra contemplada en la Ley, de tal forma que
para atacar su legalidad se debe acudir ante la jurisdicción constitucional o
la jurisdicción administrativa para que allí se declare si hubiere lugar a
ello. Así las cosas, mientras la Corte Constitucional o algún Juzgado o
Tribunal Administrativo no digan lo contrario, la existencia y validez de las
decisiones de la Confederación Nacional de Cuerpos de Bomberos de Colombia no
tiene discusión.
En las redes sociales en el
último mes circuló el concepto de una Federación de Bomberos del orden sindical
que exponía sobre los requisitos para la existencia de federaciones y
confederaciones del orden sindical, que tienen plena validez para ellos pero
que no se pueden hacer extensivos a las demás federaciones existentes en Colombia.
Creo que no es necesario argumentar nada para demostrar que la Federación
Nacional de Cafeteros no se encuentra
registrada y no necesita registrarse ante el Ministerio de Trabajo. Lo mismo
podemos decir de la Federación Colombiana de Productores de Papa, la Federación
Nacional de Avicultores de Colombia, Federación Colombiana de Futbol y demás
Federaciones existentes en Colombia.
Entonces no podemos hacer
extensivas las normas que rigen el sindicalismo en Colombia a las demás
Federaciones o Confederaciones simplemente porque se agremiaron bajo esa
denominación. La inscripción ante el Ministerio de Trabajo solo obliga a los
entes sindicales y es un exabrupto considerar que la Confederación Nacional de
Cuerpos de Bomberos de Colombia se debe inscribir ante ese Ministerio.
Es más, del estudio juicioso que sobre la norma sindical hizo el
señor Presidente de la Federación Nacional de Bomberos de Colombia se debería
inferir que para la existencia de esa Federación se requiere la presencia de
por lo menos veinte (20) sindicatos de bomberos, porque como allí se dice esa
organización es del orden sindical y se encuentra inscrita ante el Ministerio
de Trabajo, de tal forma que no puede agremiar Cuerpos de Bomberos porque la
naturaleza jurídica de estos últimos es totalmente diferente.
Entonces es necesario concluir
que nuestra Confederación de Cuerpos de Bomberos de Colombia existe legamente y es necesario fortalecerla y
para ello se requiere el pago de los aportes establecidos para sus asociados,
porque ese pago es requisito indispensable para tener voz y voto. A esto le
adiciono que quien aspire a ser Presidente de la Confederación debe tener la
grandeza de espíritu suficiente para saber que ese cargo no es para atacar
cuerpos de bomberos o perseguir comandantes. No me imagino al gerente de la
Federación Nacional de Cafeteros tratando de influir en el nombramiento del
mayordomo de una finca cafetera….
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